
Decía mi abuela, igual que muchas otras abuelas, que “un pueblo chico es un infierno grande”. Ahí, las tórridas historias pululan a discreción hasta que un día se manifiestan sin recato.
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Decía mi abuela, igual que muchas otras abuelas, que “un pueblo chico es un infierno grande”. Ahí, las tórridas historias pululan a discreción hasta que un día se manifiestan sin recato.
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