Pueblo fantasma

Cuando Emilio me dijo que iríamos a un pueblo abandonado, supe que no tendría un fin de semana romántico y tranquilo; en el mejor de los casos tomaría buenas fotos y, quizás, me haría de algunas historias de aparecidos. Nunca dimensioné hasta dónde nos llevaría la obsesión de mi novio por los fenómenos paranormales.
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