
El agua está fría. Mi cuerpo se entume. Estoy cansada. Pienso soltarme, dejar de aferrarme a la boya que flota hacia ninguna parte. Han sido demasiadas horas, susurra el océano. La noche es oscura, armónicamente calma y acogedora, me invita a cerrar los ojos, a fugarme de mi cuerpo.
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