El circo de Mariana

«La obsesión de Mariana por el circo, la llevó a tatuarse uno en la espalda. Aunque me aterra, siento una fascinación mórbida por él y de vez en vez lo miro a hurtadillas. Tengo la impresión de que cada tanto sus personajes cambian de posición, accesorios y rutinas, principalmente los monos. Un día perdí mi reloj y creí verlo en una de sus muñecas peludas. Mariana me riñe, dice que estoy loco…»
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