Operación carmín

«Estaba convencida de que menstruar era equivalente a convertirme en mujer. No fue así. Yo era exactamente igual que antes del sangrado. Mi cuerpo era el mismo: una espiga corta. No me crecieron las caderas ni el trasero ni las chichis. Además, no pensaba diferente. Conmigo seguían los mismos miedos y gustos…»
Sigue leyendo…

Deja un comentario