El viajero

«Una mano me distrae. La veo emerger del bolso de una chaqueta. Miro su dorso. Parece un bosque japonés que, entre venas y cicatrices, entremezcla arbustos enanos con raíces de viejos árboles. Imagino la sensación que obtendría al recorrerlo con las yemas de los dedos. El dueño de la mano, me sorprende mirándola fijamente y pregunta: ‘¿te gusta?’.»
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