Castigo

– Comencé a escribir para joderte, para arruinar tu carrera. Escribiendo tu escandalosa vida el mundo sabría que no eres el talentoso escritor, ni el encantador marido, mucho menos un hombre que vale la pena. El mundo sabría quién eres.

-¿Y qué pasó? Tus libros fueron un éxito. Nunca me quejé, ni pedí regalías, ni te desmentí. No tenía un argumento para la censura, incluso me divirtió mirarme desde tus ojos, desde la ficción.

-Pasó que mis libros sirvieron para enriquecerte, para mitificar tu existencia. Queriendo ser mala contigo, resulté más ventajosa para ti que tus propias historias.

-¿Por eso dejaste de escribir?

-Por supuesto, jamás podría competir contigo en mis palabras. Solo te haría crecer y crecer y crecer. Comprendí que escribo para tu endiosamiento, así que mi venganza solo se cumplirá en mi mutismo.

Por Angélica Ponce