
Diez veces cinco
sumo historias desde 1975,
bajo el manto de Scorpio
y en Plutón, el sol.
Cinco veces diez,
el canto efímero de un ruiseñor
va narrando mis pasos
entre rumba, amesquite y ron.
Diez veces cinco,
en dos mil veinticinco,
hago recuento de impares
vestidos de dragones de cartón.
Cinco veces diez
expulsada con un berrido,
30 minutos después
de que las nueve marcara el reloj.
Diez veces cinco,
que en noviembre nueve
celebra en náhuatl a su Mazatl
y, en maya, a su Aq’ab’al.
Cinco veces diez
a su primogénita mi padre recibió.
Besó mi frente
y estrellas me regaló.
Diez veces cinco,
en azarosa tirada de cartas,
me juego la suerte
sin prisa y sin calma.
Cinco veces diez
desde el parir de mi madre.
Diez lustros de existencia,
medio siglo de gratitud.
Diez veces cinco,
cinco veces diez,
cuántos caminos
y universos trazaré…
Por Angélica Ponce