
Me visto de corsario
y desafío los mares.
Hurgo ente mapas,
leo constelaciones,
me invento una brújula
y navego al norte.
Busco tesoros
e islas desiertas.
Sorteo tormentas
blandiendo mi sable,
monto olas
y anoto conquistas.
En mástil,
izo mi insignia.
Despliego el catalejo,
miro al horizonte.
Me regodeo
entre luchas ficticias.
¡Madre!, espera,
¡qué no quiero dormir todavía!
Debo levar anclas
y llenar mis bolsillos de oro.
No apagues la luz,
ni me obligues a ir a la cama.
Por favor, madre,
piensa que mañana
cazaré dinosaurios
o seré astronauta.
No quiero lavarme los dientes,
ni ponerme pijama.
Madre, deja la luz encendida
y no me beses,
ni me arropes,
soy un niño grande
que combate monstruos
debajo de la cama.
¿Me lees un cuento, madre?,
que iré a sortear olas
entre sueños.
Por Angélica Ponce