
Tan eterno como fugaz,
Saturno juega con el tiempo.
Indómita venganza,
de un ciclo infinito.
Asomo de titán en Burdeos,
con un cucú como testigo,
de ese primer rey del mundo
que devoraba a sus hijos.
Asalto de Zeus,
a la tiranía de Cronos.
Sorbos de revolución,
entre los griegos.
Seísmo en la tierra,
en los cielos y el infierno.
Canto de un ave que disfraza
la crueldad innata del minutero.
Sadismo encerrado
en caja de madera.
Trampa de estaciones
y secuencia de sucesos.
Pieles quebradizas,
corazones sangrantes.
Cuculus canorus de Ops,
sin pasado ni futuro.
Eternidad finita,
acogida por un pájaro de madera.
Gozo del miedo humano,
que alimenta las Pinturas Negras.
Libertad aislada en un mundo propio,
donde todos nacen y mueren.
Mientras un cucú susurra
pigmentos de un lienzo presente.
Por Angélica Ponce