¿Dónde habita la tristeza?

Tengo un dejo de tristeza.

Me cayó de súbito.

No sé qué hacer con ella.

Le he puesto mil escusas

para que se marche.

Se ríe y me aprieta.

Juguemos, dice.

Se cubre los ojos,

cuenta hasta diez.

Me escondo bajo la cama.

Finge buscarme.

Sigue mis lágrimas, me encuentra.

“¿Verdad que soy infalible?”

Desordeno mi cabeza, pienso en espirales.

Me besa la nuca.

Tengo miedo de volver sobre mis pasos

o de avanzar a ninguna parte.

Me arrellano en el silencio.

No hay oscuridad,

cae la lluvia y se pinta un arcoíris.

Me abrazo a la tristeza.

Por Angélica Ponce