
De mis múltiples obsesiones, el fenómeno ovni es de mis favoritas. Tanto me involucré en el tema que hasta tuve una sociedad de investigadores en ufología a eso de los 12 años de edad. Mi colega y yo nos llenamos de películas, libros y revistas sobre extraterrestres; además de hacernos fieles seguidores de Carl Sagan y Jaime Maussan. Así de eclécticos eran nuestros gustos. Tuvimos dos años de intensa búsqueda de avistamientos. Nunca nos topamos con nada extraño.
Aunque mi socio y yo podríamos haber hecho carrera en el tema, tuvimos que separarnos. A él se le atravesó el amor y a su novia no le gustaba yo, ni las actividades paranormales. Pese a seguir mirando el cielo, dejé la investigación y me enfoqué solo en la literatura, las series de televisión y el cine: ahí siempre había extraterrestres.
Hace no mucho volví a los X-Files, sigue siendo una de mis series de televisión favoritas. Incluso descargué el ringtone y no me cansó de escucharlo en llamadas de trabajo. No pierde su encanto premonitorio. Esto solo quiere decir que he vuelto al mood alienígena y el algoritmo lo sabe. Tanto que me ha recomendado ir a Puebla. En una suerte de ofertas hoteleras y gastronómicas se me ha colado el universo extraterrestre, y es que varios portales de medios de comunicación mexicanos y estadunidenses se han dado vuelo con una publicación sobre la existencia de una base alienígena en el Popocatépetl, entre otros sitios del planeta, que explicarían los constantes avistamientos ovnis entre fumarolas y alguna que otra actividad volcánica. En resumen, la publicación afirma sobre el volcán que:
El Popocatépetl se considera un “punto crítico” para las observaciones OVNI, surgiendo varias hipótesis, entre las que se destaca que el volcán podría funcionar como un portal interdimensional o puerta de entrada intergaláctica. Aunque también hay quien especula que podría ser un refugio o un espacio para reponer energías o, incluso, como un lugar donde vivir en la clandestinidad.
Con todos los años que llevo acumulando escepticismo, esperaba que la nota la hubiera generado mi querido Jaime Maussan, para tomarla con reservas y seguir con mi vida, pero… no. La fuente de tremenda afirmación eran investigadores de las universidades de Harvard y la Tecnológica de Montana. ¡Oh, my God! Mi sueño se había vuelto realidad y yo debía comenzar a planear mis vacaciones para un encuentro cercano del tercer tipo. No cabía de felicidad. Era increíble.
Si bien es cierto que hace tiempo que el Pentágono ha comenzado a desclasificar archivos, y varios gobiernos internacionales han reconocido que hay actividades y fenómenos inexplicables en los cielos, además de existir investigaciones científicas al respecto, nadie se había atrevido a afirmar, ni presentado pruebas de algún contacto con vida extraterrestre. De ser cierto lo que leía, estaba frente al anunciamiento de un cambio en la vida del planeta.
Algo bueno que trae la suma de años, es que he aprendido a serenarme después de un exabrupto. Sin la adrenalina al tope y con la mente en calma, puedo atascarme de información y digerir lo que estoy leyendo. Para bien y para mal funciona tener claridad, sobre todo porque había planeado vacacionar en San Pancho y no en Puebla, así que tendría que hacer algunos ajustes de reservas.
Lo primero que hice fue buscar el artículo original y lo encontré: The cryptoterrestrial hypothesis: A case for scientific openness to a concealed earthly explanation for Unidentified Anomalous Phenomena[1]. Fue publicado en la plataforma ResearchGate. Con él tuve para conservar la ilusión de lo que pudo haber sido y no fue.
Si bien es cierto que dos de los autores pertenecen a Harvard, la publicación no responde a una investigación o formulación institucional, ni siquiera al Programa de Desarrollo Humano[2] de la que es investigador el psicólogo Tim Lomas, y el también director asociado de investigación y especialista en antropología y religión, Brendan W. Case, dos de los firmantes, por lo que resulta descabellado atribuirle a Harvard la certeza y credibilidad de una hipótesis no comprobada de vida extraterrestre visitando la Tierra. Caso aparte es el del profesor en antropología biológica de la Universidad Tecnológica en Montana, Michael Paul Masters, cuyas principales vías de investigación están dedicadas a la evolución y la posible influencia alienígena.
Si bien es interesante el artículo y podría hacerse con él una secuencia de textos conspirativos o tomar como base para una buena historia de ficción, desde el inicio se habla de una serie de hipótesis como una invitación a investigar, pero ni los mismos autores dan por hecho sus suposiciones. Lo que me deja el corazón roto y esa poderosa necesidad de seguir mirando el cielo, mientras sigo disfrutando invasiones extraterrestres, abducciones, guerras intergalácticas y visitas de otros planetas en libros, series y películas.
Por Angélica Ponce
[1] Artículo original y completo, disponible en: https://www.researchgate.net/publication/381405238_The_cryptoterrestrial_hypothesis_A_case_for_scientific_openness_to_a_concealed_earthly_explanation_for_Unidentified_Anomalous_Phenomena
[2] The Human Flourishing Program at Harvard’s Institute for Quantitative Social Science.