Entre poetas y amores te veas

El siglo XIX fue prodigioso en Europa. Francia fue una de las naciones más bendecidas. El 22 de agosto de 1862 nacía Achille Claude De­bussy, en Saint-Germain-en-Laye, uno de los compositores más prolíficos que encontró en la armonía tradicional elementos tonales y sensoriales que marcaron la era moderna de la música.  

Cuando tenía cinco años de edad, su fami­lia se trasladó a París. Ahí, a los 10 años, co­menzó a estudiar piano con madame De Fleu­rville, alumna de Chopin. Descubriendo su talento, lo motivó y recomendó para inscri­birse en el Conservatorio parisino, donde tuvo a César Franck entre sus maestros. Durante su instrucción, participó y ganó el Gran Premio de Roma en Producción Infantil, que lo llevó a continuar su formación musical en la capital italiana y más tarde en Rusia.  De regresó en París y con 25 años de edad, Debussy incursiona, junto con el compositor y pianista Erik Satie, en los círculos literarios y plásticos que lo llevan a entablar relaciones entrañables con los escritores Paul Verlaine, Henri de Regnier, Jule Laforgue, Auguste Vi­lliers de L’Isle Adam y Pierre Louÿs, además de los pintores James McNeill Whistler y Odilon Redon. Pero, sin duda, quienes más influyen en su obra son los poetas Paul Verlaine, Stéphane Mallarmé y Charles Baudelaire. A ellos les dedica algunas de las partituras. A Claro de luna, poema publicado en 1869 por Verlaine, Debussy lo reinterpreta e integra a su Suite Bergamasque, convirtiéndola en una de sus obras más famosas; lo acompañan también En sourdine, Pantomime, Fantoches y Mandoline. Al autor de Las flores del mal, Debussy le crea partituras a cinco de sus poemas: El balcón, Armonía de la tarde, El surtidor, Recogimiento y La muerte de los amantes

Fue de esta sensibilidad por la plástica y la música que también nacieron dos de las más intensas y tórridas historias de amor de Debussy. Hacia finales del siglo XIX, conoce a la escultora Camille Claudel y a la cantante Emma Bardac.

Cuando se involucró sen­timentalmente con ambas artistas, Camille vivía sus últimos y despechados amores con Auguste Rodin, en tanto que Emma se encon­traba en proceso de divorcio. Con Claudel, De­bussy vivió tan intensamente que durante su romance visualizó las primeras notas del Pre­ludio a la siesta del fauno, basado en el poema homónimo de Mallarmé, que se convertiría en una de sus más grandes y eróticas obras, una vez alejado de Camille y casado en segundas nupcias con Bardac, luego de terminar su matrimonio con Rosalie Texier.

En 1903 fue nombrado Caballero de la Le­gión de Honor en Francia. Entre 1911 y 1913 retomó sus relaciones con Rusia, colaborando con los ballets rusos y el coreógrafo y bailarín Vaslav Nijinsky. Invadido de cáncer, murió el 25 de marzo de 1918, mientras los alema­nes bombardeaban la Ciudad Luz.

Por Angélica Ponce