Otra vez el mar

En tus recovecos quedé encallado.
Estatuas de sal y olvido que exhumas,
en medio del mar de voces que inhumas.
De tus caderas soy barco varado.

Tu recuerdo es espada que yo blando,
cortando sublimes besos de espuma,
en sueños que van quebrando la bruma,
porque sin mí y sin ti, yo sigo andando.

De la luna recibes la blancura
y de las estrellas la melodía,
para llegar vestida de hermosura.

Otra vez el mar, yace en nuestro día,
caracola silente en noche oscura…
Sin ti soy murmullo, melancolía.

Por Angélica Ponce