
Sabes cuando las cosas no van bien.
No es un aroma, no es una imagen.
Conjeturas de un entrever íntimo
de coincidencias marginales…
Un cerrojo violentado,
una mirada lasciva,
un silencio incómodo,
una inesperada ausencia.
Segundos de vértigo,
antes de la caída.
Miedo, impotencia, apremio,
rabia… ¿dolor?
Recuerdos inventados del ser primitivo,
del sobreviviente del caos.
Alteraciones que salvan o condenan,
según se tiren los dados o se giren las apuestas.
El instinto en acción.
¿Huyes o te quedas?
Argüir del déjà vu
de una trasmigrada alma.
Una idea, un hecho, una verdad
de una anterior existencia.
Sueño de psiquis,
probando su corpórea cualidad.
Por Angélica Ponce