Apostasía

IV

Mi corazón está roto

un fragmento cuelga de la aorta.

No hay fluidos,

sólo coagulaciones arañando las costillas.

Quise contárselo a mi Dios,

pero ha empequeñecido.

Inconsolable llora.

Zurzo mis restos y me abotono la piel.

Dejo de sufrir para lamentarlo a él.

Angélica Ponce