
Junto caracolas y erizos,
y mi cuerpo se aferra a tu imagen.
Como otras veces, vuelvo a pensarte.
Eres dejo de espuma marina.
Trazo tu nombre en la arena
para que el viento lo borre.
No volveré a reescribirlo.
Recogeré mi corazón y lo ataré a mi espalda.
Jugaré a ser Lot y no Ulises.
No quiero convertirme en sal,
ni escuchar a las sirenas.
Me haré a la mar entre olas inciertas.
Soltaré las amarras,
cubriré mis ojos con botones,
taparé mis oídos con cera.
Me columpiaré en hilos de araña.
Conmigo llevaré estera de palma
para no aburrirme y tejer mi mortaja,
si acaso me pierdo o naufrago en el horizonte.
Habitante de otro universo.
Aprenderé a leer las estrellas.
Tiemblen peñascos y torvas,
que habré desplegado las velas.
Por Angélica Ponce