Sin protocolo de seguridad

Pensando en las cosas que me asustan

descubrí que son la cotidianas.

No las entiendo o las desconozco.

Puedo hablar con un secretario de Estado,

pero no articular algo con sentido

ante una falla de plomería o electricidad:

¿qué es un sapo o flapper?,

¿qué es un socket o un breaker?,

No es arrogancia, es ignorancia.

¡Cómo no sucumbir! ¡Cuánta inseguridad!

Preferiría preguntar por los triángulos esféricos,

la estratosfera o el subjuntivo.

Esos tampoco los entiendo, pero no temo desconocerlos.

Sé hacia dónde dirigirme con ellos.

Quizás porque carezco de un protocolo de seguridad,

busco alejarme de dicotomías como ¿subir o bajar?,

¿izquierda o derecha tomar?

Decisiones en apariencia sencillas,

que a algún lado han de llevar.

Hoy me sentaré y miraré al horizonte,

para mañana lanzar una moneda,

cerrar los ojos y ponerme a andar.

Por Angélica Ponce

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