
Arde el fuego
y mi corazón se consume.
Liturgia de impíos,
en horas menores.
Sahumerio que engaña,
que aleja a la muerte.
Agonía de las ausencias,
rezos inferiores.
Víspera de creyentes
que juran en falso.
Día del artificio,
peregrinar perpetuo.
Redención de las almas
sin abdicación al yerro.
Velas que exhalan,
en ofrendas, por milagros.
Y yo, sin un dios…
¿Me abandonó?,
¿se extinguió?, ¿lo maté?
Por Angélica Ponce